Crema catalana

Por Culiora

Crema Catalana served on a plate, photographed in natural light

La crema catalana es el postre tradicional español por excelencia, aromatizado con canela en rama y piel de cítricos. Se cocina al fuego y se espesa tradicionalmente con maicena en lugar de hornearse al baño María. El resultado es una crema sedosa con una capa crujiente de azúcar recién caramelizado.

Ingredientes

Elaboración

  1. Vierte 4,5 dl de leche en un cazo junto con la rama de canela y las pieles de limón y naranja. Calienta a fuego medio hasta que llegue casi a ebullición. Retira del fuego, tapa y deja infusionar durante 15 minutos para que la leche absorba los aromas.
  2. Disuelve el almidón de maíz con los 0,5 dl restantes de leche fría en un cuenco pequeño, batiendo bien hasta que no queden grumos.
  3. Bate las yemas con los 100 g de azúcar en un bol con unas varillas hasta blanquear y obtener una mezcla ligeramente esponjosa, unos 2 minutos. Añade a continuación la mezcla de almidón de maíz disuelto.
  4. Cuela la leche caliente para retirar las pieles de cítricos y la canela. Vierte suavemente la leche caliente sobre la mezcla de yemas en un hilo fino, batiendo constantemente.
  5. Vuelve a verter la mezcla en el cazo. Calienta a fuego medio-bajo sin dejar de remover con una espátula o varillas, prestando especial atención al fondo para evitar que se pegue. Cocina a fuego suave hasta que espese bien, unos 3–5 minutos, sin dejar que hierva a borbotones.
  6. Reparte la crema de manera uniforme en 4 cazuelas individuales y poco profundas (preferiblemente tradicionales de barro). Cubre la superficie directamente con film transparente para evitar que forme costra y refrigera durante al menos 3 horas para que cuaje por completo.
  7. Saca las cazuelas de la nevera justo antes de servir y retira el film transparente. Espolvorea una capa fina y uniforme de azúcar sobre cada crema. Quema el azúcar con un soplete de cocina hasta lograr una superficie dura y caramelizada de color dorado. Deja reposar 1–2 minutos para que el caramelo se enfríe y quede crujiente antes de servir.