Frikadeller danesas clásicas
Por Culiora

Clásicas frikadeller danesas, tiernas y jugosas por dentro con una superficie crujiente y dorada. La carne picada se trabaja con cebolla finamente rallada y se deja reposar para que la harina y la leche amalgamen la mezcla hasta lograr una textura perfectamente suave.
- Raciones: 4
- Preparación: 20 min
- Cocción: 20 min
- Tiempo total: 40 min
Ingredientes
- 500 g carne picada de cerdo (o mezcla de cerdo y ternera)
- 1 ud cebolla, finamente rallada o picada muy fina
- 1 ud huevo
- 4 cda harina de trigo
- 1.5 dl leche (o agua con gas)
- 1 cdta sal
- 0.5 cdta pimienta negra recién molida
- 25 g mantequilla para freír
- 1 cda aceite de colza neutro para freír
Elaboración
- Coloca la carne picada de cerdo en un bol. Añade la sal y trabaja la carne enérgicamente con una cuchara de madera o las varillas amasadoras durante 1–2 minutos, hasta que adquiera una consistencia pegajosa y elástica.
- Incorpora a la carne la cebolla finamente rallada, la pimienta negra recién molida y el huevo.
- Añade la harina de trigo y mezcla bien. Después, vierte la leche poco a poco mientras remueves, hasta obtener una masa homogénea, cohesionada pero bastante blanda. Deja reposar la masa en el frigorífico durante al menos 15–30 minutos para que la harina se hidrate y espese.
- Calienta una sartén grande a fuego medio-alto y funde la mantequilla junto con el aceite de colza.
- Sumerge una cuchara sopera en la grasa caliente de la sartén (o en una taza de agua caliente) y moldea las frikadeller dándoles forma ovalada con ayuda de la cuchara y la palma de la mano. Ve depositándolas directamente en la sartén.
- Fríe las frikadeller por tandas a fuego medio durante unos 4–5 minutos por lado, hasta que luzcan un dorado intenso y estén bien cocidas por dentro (temperatura interna de aprox. 72 °C). Opcionalmente, añade una nuez extra de mantequilla al darles la vuelta para lograr un dorado más homogéneo.
- Sirve las frikadeller calientes acompañadas de patatas cocidas, salsa marrón o lombarda estofada, o bien frías sobre una rebanada de pan de centeno.