Pasta cremosa con langostinos, guindilla, limón y parmesano
Por Culiora

Tiernos langostinos salteados con pasta al dente en una sedosa salsa de nata con guindilla fresca, ajo y el toque vibrante del limón. El Parmigiano-Reggiano recién rallado y el perejil fresco equilibran el sutil picor aportando una gran profundidad de sabor.
- Raciones: 4
- Preparación: 15 min
- Cocción: 15 min
- Tiempo total: 30 min
Ingredientes
- 400 g tagliatelle o linguine
- 400 g langostinos crudos pelados (con o sin cola), bien secos
- 2 cda aceite de oliva
- 1 cda mantequilla
- 3 diente dientes de ajo, finamente laminados
- 1 ud guindilla roja fresca, sin semillas y finamente picada
- 1 ud limón, su ralladura fina y 2 cdas de zumo
- 100 ml vino blanco seco (o caldo de pollo bajo en sal)
- 250 ml nata para cocinar o crema de leche (35–40% M.G.)
- 60 g queso Parmigiano-Reggiano finamente rallado, más extra para servir
- 1/2 cdta sal, más extra para el agua de la pasta
- 1/4 cdta pimienta negra recién molida
- 3 cda perejil fresco de hoja plana, finamente picado
Elaboración
- Lleva a ebullición fuerte una olla grande con abundante agua y sazona generosamente con sal (aproximadamente 1 cucharada por litro).
- Cuece la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante hasta que le falte 1 minuto para estar al dente. Reserva 150 ml del agua de cocción antes de escurrirla.
- Mientras tanto, calienta 1 cucharada de aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio-alto. Añade los langostinos en una sola capa y séllalos de 1 a 2 minutos por lado hasta que adquieran un tono rosado y estén justo en su punto. Pásalos inmediatamente a un plato limpio para evitar que se pasen.
- Baja el fuego a intensidad media y agrega a la sartén la cucharada restante de aceite de oliva junto con la mantequilla. Incorpora el ajo laminado y la guindilla; sofríe suavemente durante 1 minuto hasta que desprendan su aroma, evitando que el ajo se dore.
- Vierte el vino blanco seco para desglasar la sartén, rascando los restos caramelizados del fondo. Deja reducir a fuego lento durante 2 minutos hasta que mengüe a la mitad.
- Añade la nata y la ralladura de limón. Lleva a hervor suave y deja reducir durante 2 o 3 minutos hasta que espese ligeramente.
- Baja el fuego al mínimo. Incorpora el Parmigiano-Reggiano rallado, el zumo de limón, la sal y la pimienta negra, removiendo hasta obtener una salsa fina y brillante.
- Agrega a la salsa la pasta escurrida y los langostinos (junto con los jugos que hayan soltado). Mantén al fuego salteando constantemente durante 1 o 2 minutos, añadiendo entre 50 y 100 ml del agua de cocción reservada según sea necesario hasta lograr una emulsión sedosa que nape cada hebra de pasta.
- Retira del fuego, integra el perejil fresco picado y sirve de inmediato con queso parmesano rallado adicional al gusto.
Consejos
- No cocines de más los langostinos en el sellado inicial: retíralos en cuanto se vuelvan opacos, ya que terminarán de tomar temperatura con la pasta caliente al final.
- Si empleas langostinos cocidos en lugar de crudos, omite el sellado del principio e incorpóralos directamente a la salsa en el último minuto solo para calentarlos.
- Ralla siempre el parmesano al momento; los quesos rallados envasados contienen almidones antiaglomerantes que impiden que la salsa emulsione de forma sedosa.