Costillar de cordero a las finas hierbas con patatas Hasselback al limón y orégano, salsa de vino tinto y feta desmenuzado
Por Culiora

Tiernos costillares de cordero sellados con hierbas aromáticas, acompañados de crujientes patatas Hasselback impregnadas con ralladura de limón, ajo y orégano seco. Una brillante reducción de vino tinto y una guarnición fresca y salina de queso feta desmenuzado con hierbas aportan un exquisito equilibrio a cada bocado.
- Raciones: 4
- Preparación: 25 min
- Cocción: 50 min
- Tiempo total: 75 min
Ingredientes
- 800 g patatas medianas harinosas o cerosas (unas 8 unidades), bien lavadas
- 40 g mantequilla sin sal, derretida
- 2 cda. aceite de oliva
- 2 dientes dientes de ajo, finamente rallados
- 1 ud. limón, su ralladura fina
- 1 cdta. orégano seco
- 1/2 cdta. sal marina en escamas
- 1/4 cdta. pimienta negra recién molida
- 800 g costillar de cordero (unas 8 costillas por pieza, limpio y con los huesos pulidos)
- 1 cda. aceite de oliva
- 1 cdta. sal
- 1/2 cdta. pimienta negra recién molida
- 2 ud. ramitas de romero fresco
- 2 dientes dientes de ajo, ligeramente machacados
- 1 ud. chalota, finamente picada
- 200 ml vino tinto seco
- 250 ml caldo concentrado de cordero o ternera
- 1 ud. ramita de tomillo fresco
- 20 g mantequilla sin sal fría, en dados
- 100 g queso feta, desmenuzado
- 2 cda. perejil fresco de hoja plana, finamente picado
- 1 cda. menta fresca, finamente picada
- 1 cda. aceite de oliva virgen extra
Elaboración
- Precalienta el horno a 215°C (calor tradicional). Coloca dos palillos de madera o cucharas de madera a ambos lados de cada patata sobre una tabla de cortar y realiza cortes transversales finos de unos 3 mm a lo largo de la patata, bajando el cuchillo hasta tocar los topes de madera para que la base quede intacta.
- En un cuenco pequeño, mezcla la mantequilla derretida, 2 cdas. de aceite de oliva, el ajo rallado, la ralladura de limón, el orégano seco, la sal marina y la pimienta negra. Coloca las patatas con los cortes hacia arriba en una fuente apta para horno y úntalas generosamente con la mitad de la mezcla de mantequilla, asegurándote de que penetre entre las ranuras. Hornea durante 25 minutos.
- Saca las patatas del horno, pincélalas con el resto de la mezcla de mantequilla (los cortes se habrán abierto ligeramente) y hornéalas durante otros 20–25 minutos hasta que el interior esté tierno y los bordes bien dorados y crujientes.
- Mientras se asan las patatas, seca muy bien los costillares de cordero con papel absorbente. Salpimienta uniformemente por todos lados con 1 cdta. de sal y 1/2 cdta. de pimienta negra.
- Calienta 1 cda. de aceite de oliva en una sartén pesada apta para horno a fuego medio-alto. Sella el cordero colocando primero la capa de grasa hacia abajo hasta que esté bien dorada y reducida, unos 3–4 minutos. Da la vuelta y dora los demás lados durante 1–2 minutos cada uno. Añade los dientes de ajo machacados y las ramitas de romero a la sartén. Lleva la sartén directamente al horno junto a las patatas y hornea a 215°C durante 10–14 minutos, o hasta que la temperatura interna alcance 54°C para un punto medio-sangrante (o 58°C para al punto). Pasa el cordero a un plato templado y déjalo reposar sin tapar durante 8–10 minutos.
- Coloca la misma sartén (o un cazo pequeño) a fuego medio, desechando el exceso de grasa pero conservando 1 cdta. de los jugos caramelizados del fondo. Añade la chalota finamente picada y sofríela hasta que esté transparente, unos 1–2 minutos. Vierte el vino tinto e incorpora la ramita de tomillo; deja reducir a fuego vivo, raspando el fondo para desglasar los restos tostados, hasta que el líquido merme dos tercios (unos 4–5 minutos).
- Vierte el caldo y cocina a fuego suave hasta que se reduzca a una consistencia brillante y ligeramente melosa, unos 5–6 minutos. Retira del fuego, desecha la ramita de tomillo e incorpora los 20 g de mantequilla fría en dados, batiendo enérgicamente trozo a trozo hasta obtener una salsa emulsionada y brillante. Rectifica de sal y pimienta al gusto.
- En un cuenco pequeño, mezcla suavemente el queso feta desmenuzado, el perejil picado, la menta picada y 1 cda. de aceite de oliva virgen extra.
- Corta los costillares de cordero ya reposados en chuletas individuales o dobles. Sirve junto con las crujientes patatas Hasselback, salsea la carne con el jugo caliente de vino tinto y esparce la mezcla de feta y hierbas frescas por el plato.
Consejos
- Utilizar palillos o brochetas de madera a ambos lados de la patata evita cortarla del todo por accidente, preservando la base unida mientras se abre durante el horneado.
- Emplea siempre un termómetro de cocina insertado en la parte más gruesa del cordero sin tocar el hueso para garantizar una cocción perfecta; retíralo al llegar a 54°C, ya que la cocción residual aumentará la temperatura interna hasta unos 57°C.
- Mantén la mantequilla para la salsa de vino tinto bien fría hasta el momento de integrarla fuera del fuego; de esta forma emulsionará en una textura suave y aterciopelada sin llegar a separarse en grasa líquida.