Pasta alla Gricia
Por Culiora

La pasta alla gricia es uno de los cuatro pilares clásicos de la pasta romana, considerada el antepasado directo de la amatriciana y la carbonara. El guanciale curado y crujiente, la grasa de cerdo fundida, la pimienta negra recién molida y el intenso queso Pecorino Romano se emulsionan con el agua de cocción rica en almidón para crear una salsa brillante y aterciopelada.
- Raciones: 4
- Preparación: 10 min
- Cocción: 20 min
- Tiempo total: 30 min
Ingredientes
- 400 g rigatoni o espaguetis
- 250 g guanciale, sin corteza y cortado en tiras de 1 cm de grosor
- 120 g Pecorino Romano, finamente rallado
- 2 cdtas. granos de pimienta negra, machacados groseramente
- 1 cda. sal marina gruesa (para el agua de la pasta)
Elaboración
- Poner a hervir una olla grande con agua (entre 3.5 y 4 litros aproximadamente). Añadir 1 cda. de sal gruesa, siendo más comedido de lo habitual, ya que tanto el guanciale como el Pecorino Romano son salados por naturaleza.
- Colocar las tiras de guanciale en una sartén amplia y fría a fuego medio-bajo. Cocinar lentamente durante 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la grasa se haya fundido por completo y el exterior esté dorado y crujiente, manteniendo el interior tierno.
- Pasar el guanciale crujiente a un cuenco pequeño con la ayuda de una espumadera, dejando la grasa fundida en la sartén. Retirar la sartén del fuego unos instantes.
- Echar la pasta (rigatoni o espaguetis) en el agua hirviendo y cocinar hasta que le falten 2 minutos para estar al dente, según las indicaciones del envase.
- Volver a poner la sartén con la grasa fundida de cerdo a fuego lento. Añadir la pimienta negra machacada y tostarla suavemente en la grasa durante 1 minuto hasta que libere su aroma.
- Verter unos 100 ml del agua almidonada de cocción en la sartén con la grasa y la pimienta, agitando vigorosamente a fuego medio para comenzar a formar una emulsión.
- Con la ayuda de unas pinzas o una espumadera araña, transferir la pasta semicocida directamente a la sartén con la emulsión burbujeante. Saltear constantemente a fuego medio-alto durante 1 a 2 minutos, agregando otro chorrito de agua de la pasta si fuese necesario, hasta que quede perfectamente al dente y envuelta en un glaseado ligero y brillante.
- Apartar la sartén completamente del fuego y dejarla reposar durante 30 a 45 segundos para que baje la temperatura y el queso no se corte ni se vuelva granuloso. Espolvorear poco a poco tres cuartas partes del Pecorino Romano rallado junto con 2-3 cucharadas del agua tibia de la pasta, salteando y removiendo con energía hasta lograr una salsa suave y cremosa.
- Incorporar la mitad del guanciale crujiente. Repartir la pasta en platos calientes y coronar con el resto del guanciale crujiente, el Pecorino Romano restante y un toque adicional de pimienta negra recién molida. Servir inmediatamente.
Consejos
- Nunca mantenga la sartén sobre el fuego directo al incorporar el Pecorino Romano; el calor excesivo hace que las proteínas del queso de oveja se coagulen y formen grumos gomosos.
- Ralle el Pecorino Romano con un rallador microplane muy fino para que se funda de manera instantánea en el líquido caliente sin dejar grumos.
- El guanciale (careta o papada de cerdo curada) aporta un sabor aromático e intenso indispensable; si no lo encuentra, una panceta curada no ahumada y cortada gruesa es el sustituto más cercano, aunque no iguala su textura característica entre grasa y magro.